Quería compartir algunas de las impresiones que me generó la capacitación de nombre “Entendiendo mejor la violencia domestica.” Que realizaba la Comuna Mujer en el CCZ9.
A la hora de plantear el problema surgió, de manera natural, la violencia ejercida desde el hombre hacia la mujer. A la hora de hablar de violencia domestica se hizo referencia a estas situaciones exclusivamente. Hubo gente que planteó que dentro de este mismo campo (violencia domestica) se ejercía también violencias transgeneracionales, mas a nivel familiar. Fue en ese momento en el cual se hizo la aclaración de que la capacitación tenía una perspectiva de género y que, sin desconocer que aquello también configuraba una forma de violencia domestica, se iban a limitar al género.
Hasta acá todo bien ahora, a la hora de analizar la problemática en torno al género se conformaba un invisible discursivo: cualquier tipo de violencia sistemática ejercida desde la mujer hacia el hombre. Ni siquiera se vio su falta. Al momento de marcarlo se abrió un interesante debate y se despertaron diferentes pasiones.
Se nos dijo que a nivel de las estadísticas el 98% de las denuncias realizadas eran de mujeres violentadas (lo que refiere, a mi entender, a un tipo particular de violencia denunciable) pero que era concebido como una lectura casi total de la realidad. Es decir, aquí el discurso científico una vez mas se alza como criterio de veracidad en si mismo: “las estadísticas dicen” conforman una verdad. La existencia de una violencia psicológica prolongada no fue tomada como dato ya que estas denuncias implicaban el maltrato físico.
Una y otra vez se habló del machismo social que sostiene y da sentido a estas prácticas de violencia domestica (en su versión “acotada”, tuerta a mi manera de ver) que se trata de una problemática de estructura social y no tanto de la persona en sí. Se afirmaba que el discurso machista sostiene en gran medida este fenómeno. Una vez mas aparece un invisible discursivo en donde se deja de ver que estas mismas lógicas son las que penalizan de una manera concreta ciertas practicas mientras que otras no son concebidas como tales por mas que exista un marco legal asexuado que se pudiera aplicar en ambas direcciones y que esto se relaciona directamente con las estadísticas y las denuncias. No se vio que no se veía una forma de violencia un poco menos tangible (psicológica) que por efecto de esa misma concepción de genero llevaba a los hombres, por ejemplo a no denunciar. Mas aún, a no considerarlo un problema ni un abuso. No podrían.
En este acto se practico un tipo de violencia discursiva que borra, invisibiliza una forma específica de violencia domestica. Sostenido por una concepción del poder masculino frente al femenino del que querían desprenderse. Se afirmo que “El problema de la violencia domestica es un problema de los hombres que afecta a las mujeres”, se buscaba un CULPABLE pero que en su enunciación negaba el discurso de una problemática socialmente generada afirmando que la responsabilidad de todo tipo de violencia domestica la tenía EL hombre, malvado, superpoderoso, dejando entrever una perspectiva de género muy direccionada y no en su sentido amplio.
Ahora, con todas estas salvedades, vale la pena rescatar un esfuerzo que tiene por objetivo formar redes entre los diferentes actores zonales frente al abordaje de esta problemática.
2 comentarios:
Sin levantar pasiones al respecto, me parece importante marcar una diferencia entre la violencia sistemática de gènero "del hombre hacia la mujer" de algunos casos particulares de violencia (independientemente del género, sea hombre-mujer, hombre-hombre, mujer-mujer). ¿Por qué? Porque que el 92% de los casos sea de hombre hacia mujer nos dice algo más que "lo tratamos porque es la mayoría". Nos habla de una tendencia social, nos habla de una diferencia jerárquica de género... porque es dificil pensar que este porcentaje sea producto de la casualidad. Si pensamos que el género "mujer" y "hombre" son igualmente valorados en la sociedad el porcentaje de violencia de género debería rondar en un 50% y 50% por cuestiones de equiprobabilidad. Esto es, no hay razón para que una probabilidad sea mayor que la otra. Entonces, es válido discriminar la violencia que se da entre dos sujetos cualesquiera que sea por motivos particulares de la relación, de la violencia de género que responde a causas sociales que trascienden ampliamente a la relación. ¿Esto implica ver al hombre como un potencial enemigo de la mujer en la relación? Creo que no, que hay dispositivos socialmente consensuados que legitiman la relación basada en la diferencia jerárquica. No intento justificar lo que pasó en el curso sobre todo porque no estuve, pero si problematizar un poco sobre el tema, que obviamente es inabarcable en un comentario. Alguna de éstas ideas las saqué de un libro de Ana María Fernandez, "La mujer de la ilusión". Nos vemos.
Ah! Respecto a las denuncias y los porcentajes. Consideremos que los hombres no denuncian, por vergúenza o lo que sea. Consideremos también que las mujeres no denuncian por, revictimización por un lado, por una super válida desconfianza de los procedimientos pos denuncia. Salvando estas cifras negras (como las llamaba Bayce), 98% a 2% es una diferencia muy grande para que las cifras negras las inviertan.
Otra cosa. Me faltó aclarar. Si bien los enunciados científicos no deben ser tomados a la ligera como verdades instituídas, son, como cualquier otro enunciado de cualquier índole, herramientas que pueden ser útiles para observar tendencias. Ahora si, nos vemos
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