lunes, 3 de agosto de 2009

Primeros pasos: ¿Transformación de que o quien?

Según Kazi, los derechos humanos hay que bajarlos a tierra, es decir, hacer conocer que el primer derecho es “no cagarse de hambre”. Creo que por ahí es por donde viene la cosa. En nuestro caso tenemos que ir más atrás, tratar de convencer y convencernos que los derechos no son letra esculpida, sino más bien escrita con lápiz. Que lo que no es derecho de uno puede serlo de cien. Confiar, no dejar de sorprendernos. No dejar de indignarnos ante las distintas realidades, porque cuando dejamos de indignarnos empezamos a aceptar y si empezamos a aceptar… cagamos, así de simple. Entramos en la misma sumisión que nos indignaba en un principio, nos transformamos en una extraña mezcla entre “opresores” y “oprimidos”. Citando a Rebellato, la primera y muy importante tarea “consiste en la lucha contra el fatalismo y la sumisión”, pero a veces se me ocurre que gran parte de esa lucha se debe dar en nosotros mismos a la vez que en el territorio. Escuchaba a Galeano en una entrevista con Jesús Quintiero y pensaba como el tipo con tanta historia, tanto camino recorrido, con tantas cosas vividas, no dejaba de tener un discurso sumamente ingenuo e idealista, y casi como si la entrevista estuviera esperando que yo pensara esas cosas, el “perro verde” le pregunta: ¿Sigues siendo tan idealista como antes? A lo que Galeano le responde algo así: El tiempo ha pasado y yo estoy más grande, menos ingenuo, pero si indignarse y denunciar la injusticia, la desigualdad, la opresión, es ser idealista… entonces soy igual de idealista. No es textual, es lo que entendí de lo que Galeano decía en la entrevista. Entonces caigo, me doy cuenta que en realidad estoy más “adaptado” (más sumiso) a la realidad. Naturalizo las desigualdades, como si siempre hubiera sido así, o como si así debiera ser, y que lo que siempre escuchamos desde que íbamos a la escuela sobre “todos iguales”, “la justicia”, “los derechos a casa, comida y libertad”, no fuera realmente aplicable. Entonces nunca es tan cierto que la transformación debe empezar por nosotros mismos, nada se transforma si no creemos que pueda haber transformación, es básico.
Termino con lo que Rebellato llama “intencionalidad política”. Es lo que hablaba más arriba. Tiene que haber una intencionalidad política de verdadera transformación, “transformación de la actual sociedad en el sentido de una sociedad sin dominación ni exclusión, donde los sujetos encuentren satisfacción a sus necesidades reales; nos referimos a un proceso que desarrolle el protagonismo de los sujetos populares, su capacidad de saber y de poder”.Creo que lo importante entonces en esta etapa es ver como logramos que los vecinos de Punta de Rieles sean protagonistas de su propia vida, como logramos hacer consciente el poder que siempre tuvieron, como hacemos para convencernos todos que entre todos se pueden lograr cosas que nunca se lograron… ¿Se pueden lograr cosas nunca vistas? No sé, habrá que ver no?

Nota: Habría que problematizar un poco lo de necesidades reales. De cualquier forma la diferencia que hace Max Neef entre necesidades y satisfactores me parece bastante pertinente a lo que dice Rebellato.

Nota2: ¡Qué ojo hay que tener!!! Adriana, muy rápida ella, me hizo ver que al final hablaba de concientizar, hacer ver, hacer que la gente bla bla bla, cayendo en la misma lógica que de alguna forma intentamos derribar... y bueno, tendré que trabajarlo no?

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