miércoles, 26 de agosto de 2009

¿Hacia el CPD? (Pensando en voz alta)

¿Por qué un nombre? Porque el nombre confiere materialidad. Es un agarre. Nos salva del vacío, de sentir que nuestras acciones se producen en el aire y en el mismo aire se desvanecen... Pero... ¿No nos caracterizamos por trabajar en la incertidumbre? Si, pero aún en la incertidumbre necesito sentir que en algún sentido será de utilidad lo que resulte de ese trabajo. Ni hablar que yo soy mucho más que mi nombre y que lo que me construye es la experiencia de vida más alla de como me llame... pero tener un nombre condensa toda esa experiencia en una construción común que trasciende ampliamente al nombre, porque el nombre no es más que la herramienta de condensación. Deleuze y Guattari anuncian que ponerle autoría a Mil Mesetas no es más que una formalidad evitable, que podrían no haberlo hecho... ¡Pero lo hicieron! No es casual. Si querían que lo escrito allí fuera un aporte a lo que se venía construyendo, entonces no tenían más remedio, porque claramente hay una construcción desde el Deleuze que interpreta filosofía al Deleuze que practica la filosofía. Desde Guattari psicoanalista al Guattari psicoanalista crítico del psicoanalisis. Y sin nombres, eso se hubiera perdido.
Por todo esto el CPD... que puede ser RPA, CPS, CPA, RPS, etc.
Ahora seguiría así: ¿Centro? ¿Por qué centro y no red, u otra cosa? ¿Derechos? mmmm... Derechos despierta resistencias. A mi me gusta porque lo interpreto como me da la gana y queda bien para el afuera... es decir concilia lo vertical con lo horizontal pichoniano. Autonomía me gusta... pero se ve que lo repetí tanto que me cansó, además no se si es tan comprador como "derechos"...
Ya lo comenté pero lo repito, propuso Johnny que le tiremos ideas a Pablo, le damos un librito de Baudrillard, lo encerramos en un cuarto y ahi sale un buen nombre seguro.

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