jueves, 5 de noviembre de 2009

Sobre la libertad

La Muerte
Para poder hablar de las situaciones de violencia de una forma un poco más transparente a mi manera de ver es necesario sacar el tema de la muerte del medio. La muerte no forma parte de ninguna situación, es un efecto, una eventualidad. Todos estamos dispuestos a morir al realizar determinadas acciones o al encontrarnos en determinadas situaciones y es porque no consideramos la muerte como parte de la situación sino como algo que puede pasar y sobre lo que no tenemos dominio. Yo elijo salir a la calle, yo elijo cruzar con roja, yo elijo entrar a “ese” barrio, yo elijo robar ese banco, yo elijo hacer un piquete, pero son todas acciones que pueden terminar en mi muerte, algunas de manera más clara, otras más difícilmente visualizables. Está clarísimo que no todo depende de mí. Pero aún en las situaciones más claramente elegidas por mí, la muerte es una posibilidad hacia donde desemboque la situación. Una posibilidad que no es mía, dentro del sujeto de posibilidades que soy, la muerte no es una de ellas, sí lo es la acción que me lleva a la muerte (por ejemplo la acción del suicidio que no termina necesariamente en la muerte). Cuando me muero no hay salida porque no hay de donde salir. No hay situación de ningún tipo, caput, se acabó. Acá que cada quien crea lo que quiera (reencarnación, paraíso, la nada, etc.).
¿Despolitizado?
Es la postura más política que mi cabeza se puede imaginar. No puedo imaginar argumento más político que decir que aún en las situaciones más jodidas en las que me pueda encontrar siempre hay, en alguna medida, por más pequeña que sea, algo sobre lo que puedo elegir. Que esa elección está condicionada por mi situación no hay ninguna duda, pero la elección está ahí y es lo único bajo lo que puedo generar una salida. Claro, en el caso de la tortura no puedo pretender que me liberen y vuelva a casa como si no hubiera pasado nada. La elección siempre está condicionada, pero está.
La locura. “La elección no es consciente”. Mmm… ¿Qué significa? ¿Qué no es mía? ¿Si no es mía de quién es? ¿Cómo entendemos el inconsciente? El inconsciente produce la realidad bajo la que vivimos, pero eso es así todo el tiempo y todo el tiempo estamos bajo situaciones producidas inconscientemente… ¿eso las invalida? No creo que sea así porque lo producido por el inconsciente es tan nuestro como lo producido conscientemente. Nunca dejamos de ser nosotros. La locura es una opción tan válida como cualquier otra. No sé qué hubiera pasado con Mujica si no se hubiera puesto a hablar con las hormigas, ni con Engler si no hubiera pensado que le escuchaban los pensamientos y por eso su intento de controlarlos. Se lo que pasó, alguno no salió de esa locura, pero Mujica es candidato a presidente y Engler médico neurólogo nominado al nobel de medicina. ¿Podrían haber muerto? Sí, claro. Pero eso no era parte de las posibilidades que tenían, la locura sí. ¿Cómo no va a ser una postura política decirte que siempre tenés en alguna medida (aunque sea muy pequeña) libertad? Y… ¿Cómo mido la mucha o poca libertad? ¿Cuál es mi punto de referencia para la libertad optima? ¡Claro que es una postura política! Lo que no es, es correcta. ¿Desde cuándo seguimos posturas políticamente correctas? Perdón, pero yo vengo re quemado de un taller de dictadura donde me re curtieron a posturas políticamente correctas que lo único que hicieron es invisibilizar casi totalmente todas las situaciones que veíamos. Yo puedo aceptar las reglas del juego y jugar al bueno y al malo, pero ahí no estoy siendo político, estoy alcahueteando para salvar el curso. Entonces mi postura es, yo soy parte de este taller, tengo una postura, hay cosas que pasan por mí y soy responsable de que esas cosas que pasan influyan o no en el taller. No puedo, me niego a pensar en la correctitud o no de lo que digo, prefiero pensar en que diga lo que diga contribuyo a la construcción de algo que quizás no sea lo que se espera la docente que proyectó el curso… pero eso a mí no me preocupa. Al fin y al cabo los efectos se producen después de un encuentro y no antes… ¿no?

2 comentarios:

Johnny dijo...

Agregar a esto que no se trata solamente de que aquí tanto como en clase estemos "filosofando" como si estuviéramos colgados de una nube, sino que esta manera de pensar que puede ser diferente tiene totales implicaciones practicas concretas. En todo caso, lo que importa es como se argumentan cada una de las posturas (y digo posturas etico politicas siempre) y no el grado de "filosofía" que hay detras de lo que pienso. Porque mis consideraciones filosoficas en tanto humano afecta directamente mi manera de ser politico. Para mi no son separables.

andrés dijo...

Solo una cosa más, porque no hace falta enfatizar que no se puede separar política de filosofía. Lo que agrego es únicamente que el tema de ayer, la pregunta disparadora, era de orden totalmente filosófico: "¿cuál sería una situación de violencia de la que no hay salida?", los términos de la pregunta son en sí mismos filosóficos. Salutes.