lunes, 30 de noviembre de 2009

Preciosas consignas existenciales 1

-El hombre es un ser-ahí (dasein). Está arrojado al mundo y devorado por él. No hay un porque para estar acá, solo estamos, sin más esencia que la de ser.
-Mientras no tome conciencia de sí, el hombre es lo que es, ese dasein, un ser-en-sí, sin libertad, funcionando armonicamente con el mundo. Es la respiración sin conciencia de ella.
-Sin embargo, cuando hay conciencia de sí, aparece la libertad (la disnea). Somos un ser-para-si, nos miramos desde fuera y eso nos condena a tener que elegir todo el tiempo segun la mirada que generemos sobre nosotros. Es la disarmonía ya que no hay nada determinado.
-El hombre está condenado a ser libre. Siempre es libre en la medida de su presente. El hombre es lo que hace de él con lo que hicieron de él (no es preciosa esta frase?).
-Tanto esa condena a la libertad como la certeza de la muerte producen angustia.
-No se puede huir de la libertad, aún no elegir es elegir. Pero lo intentamos, al menos para no angustiarnos. La forma en que lo hacemos es determinandonos por alguna temporalidad: Me pasó esto por eso soy así. Yo soy esto y esto es lo que soy (los estudiantes de psicología somos así). Mi destino es este y por eso soy así. Cualquiera de éstas posturas es "mala fé", autoengaño para no sentir angustia.
-La condena a ser libres nos hace pura posibilidad. El hombre es pura posibilidad y como pura posibilidad que és, cada acción que elija la hace por el mundo entero, porque si uno lo hace es posible que lo haga cualquiera. Puedo decir, voy a hacerme el loquito y votar a Lacalle, si igual los demás van a votar al Pepe, esa es un posibilidad que está en todos y en la medida que la realize, se hace elección real y posible para todos los seres humanos de la tierra.
-Cada acción de cada ser humano es posible en mi y por eso soy responsable de ella. Si me identifico con la mas bella de las acciones, igual me debo identificr con la más cruenta y hacerme responsable de ella. Es decir elegir. Si rehuyo esa responsabilidad entramos en la mala fe. Siempre soy responsable, a lo unico que puedo escapar (hasta por ahí) es la angustia.

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