Esta noche fue la declaración final del X Congreso de Extensión Latinoamericana. Me gustaría dejar algunas reflexiones ahora, en caliente, antes que los pensamientos se enfríen. Ya habrá tiempo para reflexionarlo más objetivamente.
Los que participamos del congreso tuvimos la suerte de presenciar una fuerte, fuerte impronta de los movimientos sociales de varios países de Latinoamérica. Acostumbrado a los servicios de psicología, donde el estudiante los toma más como una instancia de formación individual, me sorprendió ver que la mayoría de los trabajos de extensión presentados tenían como objetivo el trabajo articulado con los movimientos sociales, con las comunidades, con los barrios. Así hablaron trabajadores sociales, educadores populares, psicólogos sociales, campesinos bolivianos, obreros argentinos, estudiantes en extensión de Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay, gremialistas uruguayos, representantes de movimientos de lucha por la tierra, de gente que trabaja por la soberanía alimentaria. Tuve la oportunidad de escuchar al profesor Villasante de la Universidad Complutense de Madrid y al uruguayo Raul Zibechi haciendo una descripción detallada y fiel de muchísimas cosas que vivimos a diario, tanto en las discusiones grupales como en el trabajo de campo. También de escuchar a Chomsky decir un montón de cosas que ya sabemos, criticar a Norteamérica porque no le da bola a Sudamérica y enseguida irse porque tenía otra cosa que hacer. Lamentablemente me perdí a Moffat, pero no así al “pastor” Jara que dio una misa magistral en el Plaza, aunque después me sorprendió con un emotivísimo homenaje a Rebellato, de quien era amigo personal.
La declaración final del congreso a cargo de Tommasino fue, al menos para mí, la marca necesaria para que, todo lo que sucedió en la semana y que todos lo veíamos como algo distinto, fuera realmente algo distinto. Cosas como “de aquí en más siempre los movimientos sociales en los congresos de extensión” o “queremos una Universidad sin puertas ni ventanas, ni paredes” o repudiar las intromisiones militares norteamericanas y los golpes de estado en sudamerica, son señales. Seré un iluso o será solo mi impresión, pero yo noto algo nuevo, o no tan nuevo, lo novedoso es verlo dentro del ámbito universitario. Escuchar hablar de ética libertaria, de neoliberalismo, de gobiernos populistas, gestionistas, ciudadanistas, de compromiso político… me hace sentir que no fue un congreso más. Repito, quizás me falten congresos.
Hoy siento que hay una puerta abierta, que hay un lugar dentro de la Universidad que me dice que no se debe (como yo creía) al Estado, sino que se debe a su pueblo. Y eso me anima muchísimo. (Aclaro: Es cierto que la universidad fue fundada bajo las premisas de devolver a la sociedad la formación que la sociedad bancó, sin embargo, y esto se explicitó en el congreso, la devolución que se hacía tenía otro sentido. Era devolver las enseñanzas adquiridas, lo que comunmente llamamos devolución después de un trabajo donde la comunidad fue literalmente "usada" por los universitarios. Lo que yo creo que es nuevo es: 1) el sentido que se le da a la extensión 2) el carácter "concreto" del discurso que deja poco lugar a interpretaciones radicalmente diferentes, como ha pasado hasta ahora con los fines de la Universidad)
Yo les dije, los astros se están alineando de alguna forma… son muchas cosas juntas para que sean casualidad :)
Los que participamos del congreso tuvimos la suerte de presenciar una fuerte, fuerte impronta de los movimientos sociales de varios países de Latinoamérica. Acostumbrado a los servicios de psicología, donde el estudiante los toma más como una instancia de formación individual, me sorprendió ver que la mayoría de los trabajos de extensión presentados tenían como objetivo el trabajo articulado con los movimientos sociales, con las comunidades, con los barrios. Así hablaron trabajadores sociales, educadores populares, psicólogos sociales, campesinos bolivianos, obreros argentinos, estudiantes en extensión de Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay, gremialistas uruguayos, representantes de movimientos de lucha por la tierra, de gente que trabaja por la soberanía alimentaria. Tuve la oportunidad de escuchar al profesor Villasante de la Universidad Complutense de Madrid y al uruguayo Raul Zibechi haciendo una descripción detallada y fiel de muchísimas cosas que vivimos a diario, tanto en las discusiones grupales como en el trabajo de campo. También de escuchar a Chomsky decir un montón de cosas que ya sabemos, criticar a Norteamérica porque no le da bola a Sudamérica y enseguida irse porque tenía otra cosa que hacer. Lamentablemente me perdí a Moffat, pero no así al “pastor” Jara que dio una misa magistral en el Plaza, aunque después me sorprendió con un emotivísimo homenaje a Rebellato, de quien era amigo personal.
La declaración final del congreso a cargo de Tommasino fue, al menos para mí, la marca necesaria para que, todo lo que sucedió en la semana y que todos lo veíamos como algo distinto, fuera realmente algo distinto. Cosas como “de aquí en más siempre los movimientos sociales en los congresos de extensión” o “queremos una Universidad sin puertas ni ventanas, ni paredes” o repudiar las intromisiones militares norteamericanas y los golpes de estado en sudamerica, son señales. Seré un iluso o será solo mi impresión, pero yo noto algo nuevo, o no tan nuevo, lo novedoso es verlo dentro del ámbito universitario. Escuchar hablar de ética libertaria, de neoliberalismo, de gobiernos populistas, gestionistas, ciudadanistas, de compromiso político… me hace sentir que no fue un congreso más. Repito, quizás me falten congresos.
Hoy siento que hay una puerta abierta, que hay un lugar dentro de la Universidad que me dice que no se debe (como yo creía) al Estado, sino que se debe a su pueblo. Y eso me anima muchísimo. (Aclaro: Es cierto que la universidad fue fundada bajo las premisas de devolver a la sociedad la formación que la sociedad bancó, sin embargo, y esto se explicitó en el congreso, la devolución que se hacía tenía otro sentido. Era devolver las enseñanzas adquiridas, lo que comunmente llamamos devolución después de un trabajo donde la comunidad fue literalmente "usada" por los universitarios. Lo que yo creo que es nuevo es: 1) el sentido que se le da a la extensión 2) el carácter "concreto" del discurso que deja poco lugar a interpretaciones radicalmente diferentes, como ha pasado hasta ahora con los fines de la Universidad)
Yo les dije, los astros se están alineando de alguna forma… son muchas cosas juntas para que sean casualidad :)
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