domingo, 16 de septiembre de 2012

Entre incomposibles y efectos.

Johnny 2009
Comienzo con un comentario del amigo Johnny del 2009 en este mismo blog.
"No se trata solamente de que aquí tanto como en clase estemos "filosofando" como si estuviéramos colgados de una nube, sino que esta manera de pensar que puede ser diferente tiene totales implicaciones prácticas concretas. En todo caso, lo que importa es como se argumentan cada una de las posturas (y digo posturas etico politicas siempre) y no el grado de "filosofía" que hay detras de lo que pienso. Porque mis consideraciones filosoficas en tanto humano afectan directamente mi manera de ser politico. Para mi no son separables."
En definitiva se trata de la armonía, de la coherencia... que el pensar, el decir y el hacer no sean separables. Que la práxis no sea más que una mala metodología didáctica. 

Lo incomposible de uno mismo
Quizás la pregunta que más me surja sea... ¿contra quién estamos peleando?
Hace ya unos años que esta pregunta se debate entre varias posibles respuestas, cada posible respuesta que oscilaba en mi cabeza disparaba distintos movimientos, acciones, que se asentaban en una mirada o en otra o en otra... miradas muchas de ellas excluyentes, mundos muchos de ellos incomposibles. Eso generaba algo que podríamos llamarle tristeza, la tristeza de Spinoza, por la parálisis que genera. Pero hay otras cosas que se producen. ¿Qué produce la coexistencia de mundos incomposibles? ¿Es posible la coexistencia de mundos incomposibles? Es como si en cada rotación de la tierra nuestra alma iluminara claramente (o más o menos claramente) distintas partes del mundo, tomando la iluminación como regímenes de luz que no se ciernen sobre un existente, sino que lo producen. Y pensando en los infinitos mundos posibles y que cada porción que mi alma ilumina cada día pertenecía a mundos diferentes... Eso me producía otra cosa que tristeza. Es la paradoja, el vacío, la angustia, de ser incomposible con uno mismo. ¿Se dan cuenta lo que es eso? ¿Ser incomposible con uno mismo? Lo pienso y me dan ganas de llorar. Entonces se hace necesario un poco de claridad, de paz, de silencio. Pero a veces se vuelve difícil, hay tanto rumor, tanta puta razón dando vueltas por ahí, tantos "por qués", tantas interpretaciones en busca de una materialidad que de sentido a la incomposibilidad que de verdad se hace muy difícil tener un poco de silencio, silencio de luz. ¿Cómo será el silencio de luz? Me imagino una luz tenue bañando los cuerpos sin lograr de ellos un brillo, solo la reflexión necesaria para que se anuncien. El silencio no como ausencia, sino como presencia armoniosa. Un poco de eso se precisa, de armonía, de silencio... Silencio... Silencio...

La guerra y la máquina de guerra
¿Paradoja? ¿Contradicción? La máquina de guerra no piensa en la guerra.
La guerra solo es primaria entre lógicas de Estado, y cuando la guerra se vuelve primaria el Estado habrá ganado y la máquina de guerra no será más que ejército con todas los dualismos inherentes (amigo-enemigo, aliado-traidor, bueno-malo). Sin embargo las lógicas de Estado siempre ganan y la máquina de guerra se disuelve en estas lógicas, dejando margen a lineas de fuga moleculares prontas a agenciarse en otras máquinas.
"¿Es posible que en el momento en que la máquina de guerra ya no existe, vencida por el Estado, presente su máxima irreductibilidad, se disperse en máquinas de pensar, de amar, de morir, de crear, que disponen de fuerzas vivas y revolucionarias susceptibles de volver a poner en tela de juicio el Estado triunfante?". El Aparato de Estado es el gran organismo, su tarea es estríar, reglar, conducir. Conformado por oposiciones aparentes, las cuales se complementan para conformar el Estado. La máquina de guerra será lo que deba ser en su función de su recorrido y es posible que en este devenir se confunda la máquina de guerra con alguna de las aparentes oposiciones del Estado, con alguna de las dos cabezas del dragón. “Cada vez que se confunde la irrupción de la potencia de guerra con la genealogía de dominación de Estado, todo se vuelve confuso, y la máquina de guerra ya solo se puede comprender bajo la forma de lo negativo, puesto que no se deja subsistir nada exterior al propio Estado”. 
Entonces. La guerra es propia de la máquina de guerra, aunque solo es secundaria para ella, la máquina de guerra lo que busca es ampliar lo liso. En el movimiento desterritorialización - territorialización la máquina de guerra pone el foco en la desterritorialización, y el aparato de guerra en la territorialización, aunque se trate de un solo movimiento. Solo ampliar lo liso.

Efectos: Estado, máquina, aparato, capitalismo
Ese monstruo gigante que avanza queriendo matar el deseo, la igualdad, la justicia, los derechos. Ese monstruo eterno, sin principio ni fin. El Estado. ¿Qué es el Estado? ¿Qué es un aparato? ¿Qué es una máquina? ¿Qué es el capitalismo?
Una posible opción pueden ser las teorías conspirativas, la búsqueda de un enemigo común contra el que luchar. Es una elección.
La máquina, el aparato, el Estado, el capitalismo, como objetos con materialidad propia. Y Cuando hablo de materialidad hablo de estática, reposo, estructura molecular ordenada sin movimiento que posibilita visibilizar y distinguir algo a lo que podemos ponerle nombre porque está asegurada una permanencia de la forma en el tiempo. Entonces materializamos un enemigo al mismo tiempo que nosotros mismos nos materializamos en alguna categoría estática. Esta es una elección.
Sin embargo, la grandes estructuras pueden ser visualizadas no más que como efectos de las asociaciones, las conexiones, los movimientos y comportamientos de eso que Latour llama híbridos y que no somos más que nosotros mismos y las asociaciones que producimos con quienes nos rodean y todo lo que rodea a quienes nos rodean y así sucesivamente. El Estado como efecto de prácticas de gubernamentalidad, es muy diferente a la producción de una teoría del Estado y Foucault se cansó de repetirlo. Es decir, el Estado es un efecto de nosotros mismos. La máquina es una manera de componer, de encontrarse, de conectar. El aparato es una tendencia al reposo de las máquinas. 
El capitalismo es un modo de funcionamiento, de conexiones, que no tiene más sentido que en nuestras propias prácticas, se deja ver en el encuentro y solo ahí es posible, en la manera de conectar que tenemos con quienes nos rodean es donde el capitalismo cobra materialidad. Después, la bolsa de valores, los funcionamientos bancarios, las cotizaciones, la mercantilización de la cultura, etc. es pura paja. Todo eso no tiene más sentido que dar un marco para producir un modo de relacionamiento exclusivo (de exclusión), individualista, que produce en sus modos el mismo sistema que supuestamente genera esos modos... Por lo tanto... ¿Contra quien luchamos? ¿Los aparatos? ¿El Estado? ¿El Capitalismo? Pero si ellos no son más que efectos de nuestras propias prácticas... ¿Contra quién luchamos? ¿Contra nosotros mismos? Volvemos al problema de la incomposibilidad en uno mismo. No se puede luchar contra estas cosas simplemente porque estas cosas no existen en sí mismas. Una lucha contra ellas es una lucha contra nosotros mismos y esto es lo que entra en el plano de la incomposibilidad, de la angustia, de la sensación de vacío, de la tristeza. No podemos luchar contra nosotros mismos, porque luchando contra nosotros mismos seremos eso contra lo que luchamos y por los dos lados. En un enfrentamiento hay dos caras, en este enfrentamiento las dos caras son el mismo y negado rostro contra el que luchamos.
En definitiva, no se puede luchar contra el capitalismo ni macro, ni micro, ni molecularmente. El movimiento no puede ser planteado en términos de oposición pues ahí se pasa a adoptar las lógicas del otro, empezando por esta diferencia entre otro y uno.
"El dualismo es lo que impide el pensamiento. El dualismo siempre va a negar la esencia del pensamiento, el hecho de que el pensamiento es un proceso. Y la fuente del dualismo es esa especie de reducción, de aplastamiento de todos los enunciados del pensamiento" (Deleuze, Derrames, pg. 183). La búsqueda de los "por qué" es un aplastamiento de los enunciados del pensamiento, pues determinan los enunciados en base a un pasado verdadero e incambiable, en lo que se busca el por qué de una cosa y no de otra u otras, la cuales se asocian en una especie de unidad, o sea termina en una cosa u otra (en singular).
La propuesta es la máquina de guerra, alegre, que busca ampliar espacios lisos... ¿Pero gana alguna vez la máquina de guerra? En esos términos siempre pierde, porque aunque gane la máquina de guerra pierde al haber sido estriada por el dualismo ganar-perder. Que el pensamiento sea dialéctico ya nos habla de un mal planteo del problema y de una disolución de la máquina de guerra.
La propuesta es estar dispuesto siempre al movimiento, a fugarse del ganar-perder. A estar comenzando siempre por el medio. A que el comenzar no sea comenzar y que nunca haya un finalizar. A soltar cuando el cuerpo lo pida. Y soltar, con o sin miedo, soltar. A que no nos gane la solidaridad y la esperanza. Que nos gane la alegría. A que no nos gane la impotencia. Sino que podamos encontrarnos, no lo colectivos, sino los diferentes, para producir nuevos acontecimientos, encuentros, cuerpos, cuerpos que puedan otras cosas imprevisibles. A que no nos gane el otro. A que no haya un otro. A que no nos gane el "nos gane" y podamos pensar en otras dimensiones no dualistas.
Entonces... ¿Quién habló de luchar?

2 comentarios:

adriana molas dijo...

¿Quien habló de luchar?

"Sea cual sea el tono el procedimiento de preguntas y respuestas está hecho para alimentar los dualismos... Siempre hay una máquina binaria que preside la distribución de los papeles y que hace que todas las respuestas deban paar por preguntas prefabricadas puesto que las preguntas ya están calculadas de antemano en función de las posibles respuestas a tenor de las significaciones dominantes" dice Deleuze

Adriana

javier rey dijo...

Buenisimo. Toda pregunta que busca respuesta ya la tiene en el modo de plantearse la pregunta. Por ejemplo, hay muchas preguntas en el texto que ya tienen de alguna manera las posibles respuestas prefabricadas... ¿Qué es el capitalismo? es una. Sin embargo, ¿es posible evitar las preguntas? pregunta dualista si las hay y con respuesta dicotómica, jeje. En función de un despliegue del pensamiento de algún tipo, la pregunta no deja de ser un recurso literario más que participa de una estética del texto que fortalece y compone el contenido del mismo. Se formule como pregunta o no hay algo que quiero decir y lo digo de esta forma, en este caso con preguntas incluidas. En el caso de la última pregunta: ¿Quién habló de luchar? la misma se plantea como cierre de un texto que comienza con la pregunta ¿Contra quién peleamos?, pero esta ultima pregunta del texto es un enunciado en si mismo, una especie de desentendido de la primer pregunta donde me hago cargo de una acción (peleamos) y que afirma en ultima instancia y después de desarrollado todo el texto, algo así como un "yo no peleo". No se, estoy analizando algo que cuando lo escribí ni siquiera lo pensé mucho. Por eso capaz que va por ahí o capaz que no. Siento que capaz es un poco como analizar un poema, no tiene mucho sentido. Entiendo también que este "análisis" parte de mi, ya que Adri hizo un aporte que no venía por ese lado y no era el cometido producir un análisis.