viernes, 24 de julio de 2009

El accionar ético frente a la violencia institucional

Después de varias discusiones con compañeros, algunos libros encima y varias advertencias tanto de los que "saben", como de los que "lo vivieron", uno no sabe lo difícil que es seguir sus afecciones en ciertas situaciones hasta que se encuentra en esas situaciones.
El encuentro no es un proceso, el encuentro es un instante y la relación es una sucesión de infinitos instantes y cada uno de ellos puede durar una eternidad, o eso qusieramos, pada poder relfexionarlos, sopesar afecciones y acciones... Porque esa cosa tan simple a primera vista como lo es el encuentro, se encuentra atravesada por múltiples dimensiones estratificadas. Cualquier movimiento que se produzca las hace crujir, resquebrajarse... y ahi aparecen los albañiles institucionales con su balde de arena y portland para echarnoslo por arriba y decirnos "eso no se hace! eso no se hace!" con cada cucharada de material. El objetivo? Soldar rajaduras. Los efectos? Endurecernos bajo un baño institucional. La técnica? La violencia, la violencia que nos inhabilita la reflexión necesaria ante un encuentro donde en cada instante se juega la relación entera.
No subestimemos la violencia, la violencia no avisa que va a actuar, sino no cumpliría su objetivo. La violencia aparece cuando menos la esperamos y si no pensamos siquiera que puede llegar a sucederse, nos va a alejar tanto de nuestras afecciones que la potencia la vamos a tener que ir a buscar al segundo subsuelo.
¿Hablo de ponernos a la defensiva? No. Estar a la defensiva es quedar inmóvil, cuando uno se defiende no pude actuar. Gasta todas sus energías en la defensa y el objetivo de utilizar la violencia se cumple de esta forma.
Todavía no encontré la fórmula perfecta para que una situación violenta no inhabilite la capacidad de acción. Lo importante, creo, es saber que en un encuentro se juega la relación y que debemos pensar estas cosas para que lo primero en lo que pensemos cuando entramos en una situación violenta es "¿Qué debemos hacer para que la relación no se descomponga? ¿Qué es lo primero?". De cualquier manera no estan simple tampoco. Hay muchas relaciones que se pueden jugar en un encuentro y a diferentes niveles hay que pensar en todas ellas. ¡Qué complicado!

1 comentario:

PsicoWeb dijo...

Javi! Creo que a propósito de lo que escribis una dimensión a tener en cuenta es DONDE se ejerce esta violencia que nominas. Desde quién, hacia quién y en quien se encarna. La repuesta puede parecer fácil a primera vista pero cuanto uno mas medita sobre esto mas complicado se pone. Cómo encarna en mi si soy yo mismo (como creo) quien se autoviolenta y cuales son mis herramientas para ello es lo que en definitiva deberíamos evaluar, en mi opinión, a la hora de palpar aquello que "descomone".

Un abrazo!