martes, 27 de septiembre de 2011

Reflexiones del tercer congreso de esquizoanálisis


Me gustaría compartir algunas charlas, intercambios y discusiones de los que fui parte en los días anteriores, estando en el III congreso de esquizoanálisis en Belo Horizonte.
Tengo algunas claridades y otras zonas oscuras que me gustaría pensar más, pero no tengo intenciones de trazar círculos alrededor de mi pensamiento, más bien me gustaría solamente trazar algunas líneas para que sean trabajadas colectivamente, desbordar lógicas individuales o sectarias y habilitarnos en algún tipo de producción creativa respecto al esquizoanálisis. Se pueden encontrar algunas afirmaciones, las cuales no puedo evitar, pero sí podemos trabajarlas, transformarlas, cuestionarlas o reafirmarlas. Mi interés hoy, aquí, es poder dejar en algún rincón una pregunta que me persigue hace ya algún tiempo: ¿Qué es el esquizoanálisis? Para centrarme en lo siguiente: En esta situación en la que hoy me encuentro, donde siento que tengo que accionar, donde mis afectaciones componen con otras tantas (sea en el trabajo, la familias u otros entornos afectivos), me pregunto ¿Cómo funciona el esquizoanálisis?¿Puede habilitar una composición material que sea funcional al momento que vivo? Cuando hablo de composición material me refiero a un modo de ser de la sustancia, máquina de guerra emergente en territorio liso y destinada a desaparecer, desvío atómico fundamental para la producción deseante cuya creación es molecular, incluso si el desvío es atómico. Así que se me ocurre pensar el esquizoanálisis como un territorio de composición conceptual y llamar esquizodrama al pasaje al acto de esa composición conceptual. Un pasaje al acto que no se restrinja a la dualidad mente-cuerpo, que la supere y se pueda pensar como un clinamen aunque sea en una trayectoria de pensamiento.
Me decía una chica que es trabajadora social, en un descanso a la sombra de un árbol, “lo que yo no comprendo es por qué todo lo que se trabaja aquí se enfoca desde la psicología”. Me pareció tan obvio que así fuera que no supe que responder. ¿Por qué uno más uno es dos? No sorprende a nadie que así sea. Entonces ¿por qué alguien hace una pregunta tan obvia? ¿No será que tengo que revisar un poquito mi certeza absoluta respecto a esto, aunque sea para no subestimar a la compañera? Hay toda una estructura que sostiene esa obviedad. En la matemática de la academia uno más uno es dos, sin ninguna duda. En otros planos esto no es necesariamente así. Un cuerpo que se encuentra con otro cuerpo, componen produciendo un tercer cuerpo que no es simplemente la suma de materia acumulada. ¿Son dos los cuerpos en un encuentro amoroso? ¿Cuando duermo hay una sabana, una frazada, una almohada y una persona? Lo que hay es un cuerpo heterogéneo de plumas, sangre, tela y músculos. Al punto que lo que no compone con esa configuración es excluído del encuentro y al otro día encontramos una almohada en el piso cuando nos levantamos. ¿Por qué entonces es tan obvio para mí que el esquizoanálisis se enfoque desde la psicología? Porque pasé por todo un proceso de construcción académica de esa verdad. Porque hay una estructura que la sostiene. Y esa estructura se llama Esquizoanálisis (con E). Y esa estructura la producimos desde otra estructura llamada Psicología para hacernos llamar esquizoanalistas. Y creamos herramientas específicas para la estructura, como el esquizodrama o el análisis institucional. Y creamos una organización donde los lugares no son afectivos, son de respecto por el respeto mismo, son lugares de poder. Y segun esos lugares de poder, esa organización, es con quien nos sentamos a la mesa en los congresos, o con quien hablamos en la facultad. Y eso no es ni hace máquina. La organización del organismo atenta contra la producción deseante, la estructura pasa a ser la razón principal para producir. Lo que no quiere decir que no haya producción deseante colectiva. Sucede en otros espacios que desbordan totalmente la estructura y así me encuentro con una muchacha que me pregunta lo que me pregunta. Y la respuesta no es tan obvia. Habla del poder, de la disciplina, del capitalismo, del enfrentamiento entre el Esquizoanálisis y el esquizoanálisis. El primero como organismo estriando el territorio, aparato de captura con herramientas técnicas que funcionan apriori con las lógicas del aparato de Estado, como lo es la acumulación de capital o la escalada en un sistema jerárquico. El segundo como un territorio liso de producción nómade de conceptos que habiliten la emergencia de máquinas de guerra con armas creativas, con un sentido político y de condición inmanente que produzca deseantemente nuevas formas de encontrarse con un otro. Pero no importa tanto lo que sea. Lo que importa es que funcione. Si tomamos técnicas psicoanalíticas con un uso ético no estructurado, entonces puede componer en un esquizodrama. Si le encontramos una función diferente a las herramientas estatales de control de la población, es posible que sea esquizoanalítico el territorio que sostiene la estrategia. Si tomamos las disciplinas y creamos cosas nuevas a partir de ellas, podemos estar produciendo por un instante una máquina de guerra. Un uso diferente, inmanente y liberador de las mismas herramientas pensadas desde una aparato de captura se transforman en un arma de guerra que se descompone pasado el momento de la acción que la produjo. Compartí este pensamiento, con la compañera que lo impulsó primero, y a partir de ahí con otros compañeros de cervezas, cachazas y hermosos andares por las calles de Belo Horizonte. Y lo que siento que se enunció en esas conexiones deseantes, nómadas, sin estrategia, es que hay una efervescencia que desborda ampliamente el vaso cristalizado del Esquizoanálisis. Que hay un afecto genuino, cariñoso, preocupado y ocupado en nutrirse y enriquecer las experiencias de las personas que nos encontrábamos, dando por descontado que accionamos con una postura política y ética de posibilización, de liberación como apropiación de la libertad inherente al ser humano, de producción deseante, de desvíos productivos de nuevas condiciones de existencia.  Quizás los marcos conceptuales de contenido no sean los mismos. Seguramente encontremos una mixtura entre la teología de la liberación, la pedagogía del oprimido, la filosofía de Nietzsche, Spinoza, Michel Serres, con la impronta de los movimientos sociales brasileros, con las revoluciones moleculares de Guattari, etc, etc. Y queda muy claro que esto por sí solo no hace a la cuestión. Así como tampoco las acciones por sí solas nos dicen nada. Lo que nos conecta es algo que va mucho más allá del plano de la conciencia, hablemos de conceptos o de acciones. Todo marco conceptual o estrategia de acción, son políticos y no en el sentido de construir con un determinado fin político, sino que componen con un posicionamiento político que se juega a un nivel inconsciente, del cual no podemos dar cuenta, pero que de alguna manera nos transversaliza conectándonos en una dimensión que se escapa del ámbito de lo pensable. Creo que esto es lo importante cuando hablamos de revoluciones moleculares, que la conexión inconsciente produzca colectivo , un agenciamiento maquínico molecular. Ni molar, ni individual, ni un colectivo permanente. Sino un colectivo inmanente, deseante, que conecte con quien tenga que conectar en el momento que el deseo lo habilite, sea para hacer un proyecto universitario, una fiesta, un congreso, una experiencia corporal. Que podamos despejar del territorio los aspectos neuróticos e interpretativos y vivir y disfrutar libremente de los flujos afectivos que recorren el cuerpo producido en el encuentro, investido de una intensidad sexual que poco tiene que ver con la sexualidad capitalista, culpógena y paranoica. Una sexualidad que se vive y se siente aún en un esquizodrama sobre el miedo. Y no para producir culpa o sensación persecutoria (me tocó el culo! lo hacen para que nos toquemos!) sino para componer en un encuentro que resulta creativo, clínico y potenciador. ¿Qué otra cosa que palabras sueltas sin historia ni futuro puede ser el esquizoanálisis? ¿Qué otra cosa que resortes que nos disparen hacia lugares inimaginables del cosmos donde produzcamos otros resortes que nos disparen hacia lugares inimaginables del cosmos es el esquizoanálisis? ¿Qué otra cosa que la producción de nuevos territorios de existencia puede pretender el esquizoanálisis? Las estructuras están destinadas a derrumbarse. Decía Baudrillard, ¿para qué otra cosa es creado un edificio más que para ser demolido? Las estructuras están destinadas a derrumbarse.
Sin embargo
el movimiento es eterno.